El equipo ganador

Ago 8, 2017Blog0 Comentarios

El equipo ganador

Dios no quiere trabajar con llaneros solitarios, quiere formar un equipo sólido. No quiere líderes que dediquen su tiempo a mandar, a criticar o a hacer todo por sí mismos para figurar. Quiere personas que sepan delegar, con una actitud de servicio innata. Personas que sepan llevar las cargas de los demás y no se conviertan en una carga.

Cuando un líder no confía en su equipo y decide no delegar, está actuando como un llanero solitario, acaparando todo lo que debe hacer. Pero además, el líder se cansa y cansa al equipo, como ocurrió en el caso de Moisés. Él quiso trabajar solo, hacer todo solo:

Cuando su suegro vio cómo procedía Moisés con el pueblo, le dijo: —¡Pero qué es lo que haces con esta gente! ¿Cómo es que sólo tú te sientas, mientras todo este pueblo se queda de pie ante ti desde la mañana hasta la noche?

 —Es que el pueblo viene a verme para consultar a Dios —le contestó Moisés—. Cuando tienen algún problema, me lo traen a mí para que yo dicte sentencia entre las dos partes. Además, les doy a conocer las leyes y las enseñanzas de Dios.

—No está bien lo que estás haciendo —le respondió su suegro—, pues te cansas tú y se cansa la gente que te acompaña. La tarea es demasiado pesada para ti; no la puedes desempeñar tú solo. Oye bien el consejo que voy a darte, y que Dios te ayude. Tú debes representar al pueblo ante Dios y presentarle los problemas que ellos tienen. A ellos los debes instruir en las leyes y en las enseñanzas de Dios, y darles a conocer la conducta que deben llevar y las obligaciones que deben cumplir. Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y desígnalos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. Serán ellos los que funjan como jueces de tiempo completo, atendiendo los casos sencillos, y los casos difíciles te los traerán a ti. Eso te aligerará la carga, porque te ayudarán a llevarla. Si pones esto en práctica y Dios así te lo ordena, podrás aguantar; el pueblo, por su parte, se irá a casa satisfecho. Éxodo 18:14-23.

¿Qué estaba haciendo Moisés? Estaba siendo profeta de Dios para todo su grupo, estaba impartiendo justicia y además estaba siendo maestro de la ley, predicador. O sea, Moisés estaba haciendo todo. Cuando un hombre hace todo, se cansa el hombre y se cansa la gente.

Por más que le guste y le sea más cómodo no dar instrucciones, no enseñar y hacer las cosas usted, (porque nadie las va a hacer como usted), tiene que hacer un equipo de trabajo: instruir, enseñar, delegar y supervisar. Un líder no está para quedar bien solamente, un líder sirve cuando los otros sirven.

Para que Moisés pudiera lograr la tarea titánica de transportar al pueblo y hacerlo entrar a la tierra prometida, tuvo primero que cambiar su forma de pensar y su actitud. Comenzó siendo un líder de millones, para los que nunca iba a tener tiempo. Entonces, el líder evoluciona, aprende a delegar y a trabajar en equipo. Asimismo, nosotros como líderes de nuestra casa, de nuestro trabajo y demás, tenemos que estar dispuestos a evolucionar, a buscar menos reconocimiento individual y más trabajo en equipo, solo así lograremos alcanzar la misma meta y cruzar nuestro desierto.

 

@PastorEstebanF
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

Este artículo apareció por primera vez en el blog de PastorEstebanF. Siéntete libre de difundirlo citando la fuente. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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