La tragedia del egoísmo

May 2, 2017Blog0 Comentarios

La tragedia del egoísmo

El egoísmo no es uno de los atributos de Dios, porque el Todopoderoso es definido por teólogos expertos como todo lo positivo. Sencillamente Dios no es egoísta, porque es todo amor, es todo darse: Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16.

Pero entonces, si sabemos que Dios no es egoísta, ¿por qué a veces nos comportamos de manera egoísta?

En 2 Timoteo 3:1-5, Pablo le escribe a Timoteo una carta en la que lo prepara para el ministerio y le dice: …ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia. Serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente, Timoteo, ni te metas!

Parábola del hijo pródigo

En Lucas 15:11-24, se encuentra la parábola del hijo pródigo, en la que el menor de los hijos (del que podemos inferir que no era totalmente adulto e independiente), decidió alejarse de los privilegios que le otorgaba su padre.

Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—. El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. Lucas 15:11-13.

El joven no era completamente maduro para tomar decisiones y pidió una porción de la herencia que de todas maneras algún día iba a recibir. Sin embargo, el hijo no esperó para conocer los planes que su padre tenía para él. Quiso adelantarse y fue egoísta. Es un ejemplo que debemos comprender: adelantarse a recibir las bendiciones de Dios es egoísta, querer cumplir mis tiempos y no los tiempos de Dios también lo es.

Además, Dios claramente nos dice: “Yo te voy a hacer de bendición, pero para que tú seas de bendición a otro”, no nos podemos quedar pidiendo sin compartir los dones que tenemos.

El egoísta siempre dice: “Dame”. Y fíjense, quizás el padre dijo: “Estoy acumulando porque algún día voy a dividir esta herencia entre mis hijos”. Pero éste se la estaba pidiendo ya. Hay sufrimiento en las familias donde alguno toma una posición egoísta, y es algo cotidiano.

Si usted siempre está creyendo que sus reclamos son justos, si siempre le está diciendo al otro: “yo tengo razón”, y lo único que vale es su punto de vista, usted es un egoísta. Si su familia está sufriendo por eso, su actitud es completamente egoísta. Y lo que Dios nos enseña primero es a servir, no a ser servidos. Si Jesucristo, el más grande de todos, mientras estuvo con nosotros en la tierra se puso una toalla en la mano para ir a lavar pies de los discípulos, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros? ¿Por qué a veces fomentamos actitudes donde queremos ser servidos? Eso es ser egoístas.

El modelo que Jesucristo nos mostró es que Dios es amor y por lo tanto no es egoísta y si nosotros estamos en la familia de Dios, tampoco podemos serlo. ¿Qué quiere decir esto? Simple. No podemos seguir nuestro propio camino, tenemos que seguir el camino que enseña la Biblia: DAR.

Bien lo dice Hechos 20:35 …hay más dicha en dar que en recibir. Ése es el camino anti-egoísmo: dar.

 

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