De dos en dos, BENDICIÓN DE DIOS

Abr 17, 2017Blog0 Comentarios

De dos en dos, BENDICIÓN DE DIOS

El poder de la dupla (Parte 1)

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Eclesiastés 4:9-12.

Vivimos en una época de egocentrismo patológico. El hombre, la familia y la iglesia están enfermos de soledad, y lamentablemente también hay líderes que se obstinan en tener ministerios solitarios.

Muchos pretenden ser ‘llaneros solitarios’ porque su ego y necesidad de reconocimiento no les permite dar lugar a otros en el camino. Qué tristeza. Qué esfuerzo inútil. Que ‘esterilidad’ autoimpuesta. La gente quiere seguir líderes que estén dispuestos a serlo sin “caprichos de autoridad”, porque en el liderazgo prima el bien común.

Luego de pasar por experiencias tan dolorosas como traición, robo o abandono, algunos se quedan sin sanar el recuerdo y prefieren caminar solos.

Yo por mi parte he tenido el privilegio de dirigir durante muchos años de mi vida laboral y ministerial, y puedo asegurar que no hay nada más eficiente, efectivo y eficaz que hacer las cosas en equipo. No creo en ningún líder que trate de ser (por acción u omisión) un ‘llanero solitario’, los comparo con los TPM (todo para mí).

Todos necesitamos dedicar tiempo a nosotros mismos y crear algunos ‘espacios propios’, pero nuestra vida no se puede llenar de eso.

Pautas para caminar de a dos:

1. Agradecer a quien camina a tu lado. La gente no necesariamente está a tu lado por obligación, y querer ser grande es natural en todos.

“Saber agradecer es hacer que alguien que te acaba de hacer un pequeño favor, hubiera querido haberte hecho uno mucho mayor”. Anónimo

2. Aprender a pedir un favor. Muchos líderes prefieren parecer omnipotentes mostrándose autosuficientes. Sienten vergüenza en pedir. Muchas veces esa “autosuficiencia” es “orgullo” disfrazado.

3. Saber recibir un consejo y aprender del otro. Algunos líderes miran tanto para “arriba” que no se toman el tiempo de mirar al costado (muchos menos abajo). Muchas veces Dios nos habla a través de un colega, con quien se comunicó primero.

4. Aprender a sacrificar algo por el otro. Sencillo: no midas cuánto te va a convenir, piensa cuánto vas a bendecir. Hazlo mientras se necesite y aunque te duela.

5. Mantener informado al otro. Todos necesitamos comprender las razones por las que se hacen las cosas. No podemos usar el nombre de Dios o nuestra posición para generar desinformación.

6. No esperar que el otro diga siempre que sí. Puede que una vez te haga feliz recibir aprobación de tus colegas, pero recuerda que un “si” por complacencia no te ayudará a largo plazo. “Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente”. Anónimo

7. Hablar honestamente entre sí. Es importante tener una comunicación clara y abierta, no ser “mete-culpas”, sino comprender las posiciones del otro. Lo peor que te puede pasar es que digan que ya no hay nada que hacer cuando ya no haya nada que hacer.

“Nadie es un fracasado hasta que comienza a culpar a otros”. Charlie – Tremendo – Jones

8. Saber decir “adiós” a quien camina a tu lado. Debemos ser íntegros y saber cuándo quien camina a nuestro lado ya necesita “espacio propio”. Hay que saber bendecir a quien va a caminar su propio camino, pues Dios no nos dejará solos. A Él le gusta que caminemos de a dos.

@PastorEstebanF
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

Este artículo apareció por primera vez en el blog de PastorEstebanF. Siéntete libre de difundirlo citando la fuente. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

 

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