¿Y por qué no prosperar?

Feb 16, 2016Blog0 Comentarios

¿Y por qué no prosperar?

¿Y por qué no prosperar? Después de todo ¡no es tan malo!

Creo firmemente que nunca dejamos de aprender, que toda oportunidad es buena para – asimilando lo bueno y desechando lo malo – acrecentar nuestros conocimientos. Esto me propongo en el diálogo que entablaremos de escritor a lector a través de esta nota.

Muchas veces, cosas sencillas que nos ayudarían a anticipar, evitar y corregir situaciones que nos preocupan, se nos pasan por alto simplemente porque no hacemos una pausa para reflexionar y compartir sobre ellas con otros.

Cuenta la historia de un hombre que se creyó muerto. Fue a ver al médico y le dijo: Doctor ¡estoy muerto! Aunque el solo hecho de razonar que estaba muerto demostraba todo lo contrario, no había manera de hacer entrar en razones al paciente. El médico muy hábil lo retó: Mira, tú no estás muerto. Los muertos no sangran. Lo llevó a la sala de la morgue, tomó un alfiler y comenzó a pinchar dedos de los cuerpos yacientes sin vida. Ninguno sangraba. Fue entonces cuando le tocó el turno al hombre que se creía muerto de ser pinchado por un alfiler. Pero antes el profesional le dijo: Si al pincharte tú sangras, entenderás que algo no está bien con tu mente.

El médico pinchó el pulgar derecho del hombre. Ambos estaban observando el inmenso dedo “gordo” y de pronto surgieron borbotones de sangre. El doctor sonrió satisfecho. Al ver esto, el paciente razonó: Efectivamente, los muertos si sangran.

Muchas personas actúan de la misma manera que el paciente. Se niegan a aprender cosas nuevas, prefieren quedarse en el absurdo de una información equivocada y acomodarla a sus realidades. En contraposición de mejorar, de aprender, de superarse, de alcanzar la excelencia. Prefieren lo bueno antes que descubrir lo mejor. Si así está bien, ¿para qué buscar más? No soy una persona ambiciosa.

¿Qué es prosperar?
Cuando nos negamos a aprender, a avanzar, a pasar de lo bueno a lo excelente, estamos retrasando nuestra prosperidad. No hablo de la prosperidad económica, que es parte del asunto, sino del todo que engloba la prosperidad de Dios para el hombre y la mujer que se alinean con él en Jesucristo.

Cuando el apóstol Juan le escribió a su amigo y colaborador, Gayo, le dijo lo siguiente: «Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente» (3 Juan 1:2).

Prosperar es tener éxito, y tener éxito no es ser famoso, tener el mejor auto último modelo. No es tener la casa más bonita de la ciudad. No es tener una cuenta bancaria con cifras de seis ceros. Tener éxito es que te vaya bien en todos tus asuntos. Que tus proyectos estén encaminados. Que tu familia esté bien constituida. Que no te falte el alimento diario para tus hijos. Que puedas compartir lo mucho o lo poco que poseas con otras personas.

¿Se alcanza?… ¡sí, y da miedo!
Muchas personas se quejan de sus realidades, y verdaderamente son tristes, penosas y dignas de una buena y gran queja. A pesar de darles miedo lo desconocido, se aventuran a cambios fuertes. ¡Cambian a pesar de tener miedo! Pero creen que prosperar es llegar a un nuevo lugar y que con un chasquido de dedos pueden cambiar toda la vida anterior por una mejor. Luego entienden que prosperar, aprender cosas nuevas, darse cuenta que los muertos no sangran, lleva su tiempo. No debemos desmayar y procurar llegar al estándar de vida que Dios tiene para nosotros.

Hay un ¡No tengas miedo, ni desmayes! para cada día del año en la Biblia. Es para que no dejemos de buscar las cosas buenas. Dice Josué 1:7-9: «Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». Hay que aventurarse en las manos del Creador de todas las cosas, seguir sus consejos para que nos vaya bien. Seguir sus preceptos, tener en alto sus valores. Meditar en su voluntad. Permanecer animados porque no estamos solos y nos irá bien de la mano de Dios.

Toda responsabilidad lleva su compromiso
¿Para qué necesitamos que nos vaya bien? ¿Para qué prosperar? ¿Sólo para tener cosas materiales?… para que goces de buena salud, argumenta Juan.

¿Cuántos litros de agua tomas por día? Dicen los médicos que el 70 por ciento de nuestro cuerpo está compuesto por agua y minerales naturales. También dicen que es saludable beber no menos de 3 litros de agua por día. ¡Toma más agua por día!

¿Has hecho ejercicio últimamente? Bueno, ¿has caminado una milla o dos al día? Deja tu carro en el estacionamiento y sal a caminar una milla hasta la tienda de libros. Revisa los anaqueles de los libros de Vida-Zondervan, escoge un libro. Quizás “Como hacer realidad tus sueños” de Osvaldo Carnival, o quizás “¡Libre!” de Neil T. Anderson. O también “Una vida con propósito” de Rick Warren. Llévalo a tu casa y camina otra milla de regreso. Caminas dos millas y te enriqueces con buena lectura. Una verdadera ganga de 2 x 1. Si te gustó y te hizo bien comparte el libro con tu familia, amigos o compañeros de trabajo, y has que tu 2 x 1, se convierta en un 3 x 1. ¡Vas prosperando!

El apóstol Pablo dice en 2 Corintios 9:11: «Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios». ¿Ganancias económicas? ¡Sí, y mucho más! Son ganancias en todo sentido. ¿Para qué? Para ser generosos y que nuestra generosidad se convierta en una catarata de agradecimiento a Dios por sus bondades. ¡Esto es prosperidad!

Pablo dedica dos capítulos enteros en la segunda carta a los Corintios a hablar de la prosperidad para el servicio a otros. Aquel grupo de personas se destacaba por dar sin esperar nada a cambio, como Jesucristo. Da cuenta de lo bien que hacen aquellos que alcanzan un buen nivel económico en compartirlo con otras personas. ¿No lo has alcanzado? ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.

 

@PastorEstebanF
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

Este artículo apareció por primera vez en el blog de PastorEstebanF. Siéntete libre de difundirlo citando la fuente. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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