¿Unidos por una misma causa?

Feb 16, 2016Blog0 Comentarios

¿Unidos por una misma causa?

 

«Constantemente nos sentimos presionados, por no decir tensos, ante la necesidad de proporcionar nuevos métodos, nuevos planes, nuevas organizaciones que hagan avanzar a la Iglesia y aseguren su crecimiento y eficiencia. Sin embargo, el método de Dios son los seres humanos. La Iglesia anda en busca de métodos mejores; Dios anda en busca de mejores hombres»
E.M. Bounds, Power Through Prayer, World Wide Publications, 1989.

El mayor problema que enfrentamos es la soledad del Llanero Solitario. Pensamos que solos podemos, que vamos a alcanzar mejores resultados. Como le pasa a Sayago, el personaje que interpreta Dante Gebel en la película Versión de Vida producida por Vida Zondervan. Experimentamos una sensación de ‘mejor solos que mal a compañados’. Sin embargo, la visión de Dios es otra. Fuimos creados para la comunión. Somos seres relacionales. Buscamos amigos, queremos agradarles a los demás. Pero ¡qué difícil se nos hace cuando queremos sinergizar en redes ministeriales!

Alianzas Estratégicas
Cuenta la historia de acerca de un hombre y su hijo. El muchacho intentaba mover una gran piedra que obstruía el camino, mientras su padre observaba la escena casi fuera de ella. El muchacho ponía mayor énfasis en mover aquella gran roca, pero sus esfuerzos se vieron una y otra vez inútiles al propósito planteado. Finalmente, el muchacho se recostó sobre la piedra para descansar, sudado y dolorido, cuando su padre lo mira fijamente a los ojos y le dice: “hijo, ¡usa toda tu fuerza! No te des por vencido”. El joven mira a su progenitor como desencajado y exclama: ¡Papá! ¿Viste con cuánto esfuerzo intenté mover esta roca?… –casi impotente agregó con énfasis- ¡Usé todas mis fuerzas!
El hombre miró a su hijo y le respondió tiernamente: Aún no me has pedido ayuda.

¿Cuántas veces nos quedamos desahuciados sin pedir ayuda? El trabajo del líder no es jugar al Llanero Solitario, sino el de fomentar el trabajo en equipo. Esto incluye unirse con otro ministerio, con otro grupo, con otra iglesia.

¡Vayamos a la historia en la Biblia!
Si leemos 2 Samuel 16:15-17:23 nos encontraremos con David, quien huía de su propio hijo, Absalón. Quizás pueda tomarse como una cruel historia de traición a Absalón por parte de Husay, pero éste relato de espionaje muestra la alianza previa de David y Husay. David tuvo una mala decisión y no hizo una alianza saludable con su propio hijo, lo ocurrido da cuenta de ello. Pero fue sabio en rodearse de personas que merecieron su confianza y quienes estaban dispuestos a dar su vida por el rey en circunstancias como aquellas (ver 2 Samuel 15:32-36).

Los líderes efectivos usan toda la fuerza para reconocer, cultivar y hacerse de personas de confianza que lo rodean para alcanzar metas mayores. Mientras David, antes del episodio con Absalón, huyó de Saúl y en ese tiempo ya había tenido muy en claro qué significaba contar con amigos que lo cubrieran. Recordemos a David en la cueva de Adulán, un David que buscó la ayuda de Dios, pero que procuró la ayuda de Moab (1 Samuel 22:1-5), pero además se le unieron cuatrocientos hombres. Dice el pasaje en el verso 2: ‘Además se le unieron muchos que estaban en apuros, cargados de deudas o amargados. Así, David, llegó a tener bajo su mando a unos cuatrocientos hombres’ (NVI). ¡Estrategia! ¡Sí! Eso es el secreto de un liderazgo exitoso, que puede poner toda su fuerza en alcanzar el objetivo sumando a otros en el proyecto. Las alianzas estratégicas son esenciales para hacer que la visión del líder se convierta en una realidad.

¿Con quién haremos alianza?
El rey Salomón con toda su sabiduría dijo una vez: ‘El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado’ (Prov. 13:20 NVI). Estas palabras dan en el clavo a la hora de elegir con quienes hacer alianzas. El éxito o el fracaso de un proyecto se juega la gran final en la respuesta a la pregunta: ¿con quién haremos alianza?

Uno de los principios esenciales es conocer a la persona (o grupo de personas) con quien cultivaremos una relación estratégica. Para conocer a una persona nada mejor que pasar tiempo juntos y conocer a los subordinados, a los colegas, a los co-ministros del Evangelio. Allí podremos ver por medio del discernimiento que nos da el Espíritu Santo, donde tiene forjados tesoros el otro. Dice la Biblia que ‘de la abundancia del corazón habla la boca’. En este conocerse se pueden superar diferencias ocultas o visibles, pero sumar a una causa en común como lo es la Iglesia de Jesucristo.

Rodearnos de personas entregadas a Jesús hace que el propósito de Dios sea cumplido en nosotros y en los otros. Buscar consejeros sabios, aliarse con personas que persigan el mismo objetivo, conocer a los demás, usar bien nuestros recursos y sobretodo encomendarnos a Dios hará que la unión de dos o tres sea el lugar propicio para que el Señor se manifieste.

¿Quiere que la iglesia crezca? ¡Haga alianzas saludables con los líderes que lo acompañan!

¿Quiere que el poder del Evangelio movilice a su ciudad? ¡Haga alianzas estratégicas con otros líderes de otras congregaciones!

¿Quiere ser parte del movimiento transformador de su nación? ¡Haga alianzas con otras redes nacionales!

Isaías 54:2-3a dice:
“Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque a derecha y a izquierda te extenderás;…”. Al momento de pensar en fomentar alianzas ¡no te limites!… alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas porque ¡te extenderás!

@PastorEstebanF
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

Este artículo apareció por primera vez en el blog de PastorEstebanF. Siéntete libre de difundirlo citando la fuente. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

 

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